Pues eso, este año ha tocado volar hasta Israel.
Como muchos, dirás ¡Pero loca! ¡Allá están en guerra!
Bueno, no, no están en guerra. Si que la situación está un poco tensa, pero se puede visitar.
Yo, que ya he viajado mucho, Israel no es para mí uno de los lugares más bonitos, de hecho, salvo Jerusalén el país no me ha gustado mucho. Pero lo que si, es uno de los más, por no decir el más interesante en el que he estado.
¿Por qué? La cultura. La gente. Sus ideales...
La mezcla de religiones... ortodoxos, judíos, árabes y una minoría cristiana.
Muchos, separados en barrios. Y cada barrio con su diferente forma de pensar. ¿Los más radicales? Los judíos ortodoxos. Hasta tal punto que ellos no trabajan más que en el estudio de la Biblia. Todo el día. No estudian. Solo la Biblia. Para ellos, nada más importa. Viven en casas pequeñas, toda la familia, porque nada importa más que la religión. Pasaba nuestro autobús turístico por su barrio y nos escupían.
Había niñas con el pelo tapado con gorras. Lo que quería decir que estaban casadas. Las que simplemente las llevaban recogido, solteras.
Las más radicales (si se puede) no solo se cubren el pelo, si no que se rapa. Porque dicen (que es cierto) que el cabello es lo que más embellece a la mujer, y cuando se casan piensan que tiene que ser por amor, y no por algo más superficial. (Di que esto a mí no me parece mal... o sea, yo no me raparía el pelo, pero es bonito que lo hagan no por lo superficial)
También era interesante ver los contrastes. Como pasar por este barrio de ortodoxos, como os digo tan radicales, todos de negro, rezando, o en sus casas estudiando, todo oscuro, con poca iluminación y silencioso y de repente, en 2 minutos, pasar al barrio árabe. Celebrando en la calle el fin del Sabat, con música, bailando, riendo, comiendo con los amigos, con luces, vendiendo en sus mercadillos...
O ver a una mujer a la que solo se le ven los ojos, y un poco más adelante una con top y minifalda.
Algo que me ha llamado muchísimo la atención fue el Sabat. Que empieza el viernes a las 8 de la tarde y termina el sábado a la misma hora. ¿Lo que más? No pueden usar la electricidad. Por lo que los medios de transporte no funcionan. Las tiendas cierran, y en el hotel, incluso tienen un ascensor especial, que en Sabat para en todas las plantas, automáticamente, porque no pueden pulsar el botón, porque claro, va con electricidad.
Todos los animales cuya pata está cortada por una pezuña (cerdo..) es impuro.
Si en una sinagoga no se encuentran 10 hombres, no pueden rezar (Si hay 40 mujeres y 9 hombre, no se reza hasta que haya 10 hombres.) Y siempre en grupo.
En las bodas, (esto no recuerdo bien cómo era) La mujer ha de poner el anillo al hombre.. o tal vez al revés, no recuerdo, el caso que simbolizando que le entrega toda su fidelidad al hombre, mientras que el hombre, no hace falta, pues se da por ello (Hola, machismo) ¿por qué? Por que fue Eva la que cayó en la tentación, y no Adán.
| Muro de las lamentaciones. Foto tomada desde el otro lado pues el muro está divido en dos, este grande para los hombres y uno más pequeño para las mujeres. |
| Massada. Fortaleza construída a lo alto de una montaña. Sin duda, lo que más me gustó del viaje. |
| ¡A disfrutar del Mediterráneo! Eso sí, demasiado caliente el agua. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario